Agosto 2019 #
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Urban Farming: el huerto urbano brota en azoteas, balcones y terrazas

Urban Farming

Las azoteas de los edificios, los patios de manzana, los balcones y las terrazas tienen cada vez menos geranios y más coliflores, lechugas, zanahorias y tomates. Los huertos urbanos han pasado de los terrenos comunitarios, a pie de calle, a los espacios abiertos de las viviendas. Ya hay más de 15.000 en España.

La agricultura urbana, según la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO), proporciona alimentos frescos, genera empleo, recicla residuos urbanos, crea cinturones verdes y fortalece la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático. Además de sus beneficios económicos y medioambientales, el urban farming favorece las relaciones interpersonales en las comunidades donde se instalan este tipo de huertos.

En España hemos pasado de 1.000 huertos urbanos en el año 2000 a más de 15.000 en la actualidad, según un estudio de la consultora GEA 21. Ayuntamientos de ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla los están promoviendo y, además de poner suelo público a disposición de los vecinos, otorgan subvenciones y asesoría a los particulares y comunidades de vecinos interesadas.

Un metro cuadrado: 20 kilos al año de frutas y hortalizas

Según la FAO, un organismo de la ONU que promueve la extensión de los cultivos a las ciudades para mitigar el efecto de la despoblación rural, los huertos urbanos pueden ser hasta 15 veces más productivos que los cultivos rurales.

Un metro cuadrado puede proporcionar 20 kilogramos de comida al año. Y por un coste menor, al no necesitar transporte, envasado, almacenamiento y distribución. En España, los productos más cultivados en las ciudades están relacionados con el consumo diario: tomates, lechugas, guisantes o plantas aromáticas.

Los huertos urbanos se pueden instalar en terrazas, azoteas y balcones

Huerto comunitario: las zonas comunes cobran nueva vida   

Podemos verlos en solares sobre todo en las afueras de las ciudades. Pero cada vez más se ubican en patios y terrenos de las comunidades de vecinos. Sus ventajas son indudables: proporcionan productos frescos a sus cultivadores, fomentan la conciencia medioambiental y revalorizan el edificio.

Para situar un huerto comunitario en la azotea y en los jardines comunes es necesario que la comunidad de propietarios lo apruebe y contar con la asesoría de un profesional para garantizar la seguridad e impermeabilización de la instalación. Es aconsejable, además, que la comunidad apruebe un reglamento de uso del huerto para facilitar la participación de todos los vecinos, la distribución de las parcelas y mesas de cultivo y regular el uso de las tomas de agua y luz.    

Los huertos urbanos favorecen la conciencia medioambiental y las relaciones interpersonales

Desde mesas de cultivo a jardineras en los balcones

¿Por dónde empiezo? Si tienes un piso con balcón o terraza, puedes optar por recipientes sencillos de instalar y con un coste reducido: las mesas de cultivo, las clásicas macetas o unas jardineras. Las mesas de cultivo, que se asemejan a un futbolín, son muy prácticas y cómodas, al estar en altura, y se pueden instalar en una terraza prácticamente de cualquier tamaño.

Las jardineras se adaptan a espacios más reducidos y se pueden colgar de las barandillas. Lo mismo pasa con las jardineras verticales, que admiten su uso incluso en pequeños balcones y paredes, donde también podemos colocar celosías por donde puedan crecer las hortalizas en vertical.

Además de los recipientes, lo primero que hay que tener en cuenta es el lugar donde se va a plantar. La orientación al sur es más aconsejable si se quieren aprovechar bien las horas de sol todo el año. Debe haber cerca un punto de luz eléctrica, para el riego automático, y tomas de agua. Con contadores independientes si se comparten suministros en caso de huertos vecinales.

Maceteros y jardineras se pueden colocar en balcones de reducidas dimensiones

Cultivos estacionales y recogidas exprés  

Las distintas estaciones nos marcan la programación tanto de siembra como de recogida. Las hortalizas, por ejemplo, tienen un ciclo de producción corto y algunas se pueden recolectar a los 60 días de la siembra, lo cual se adecúa mejor a la agricultura urbana. Pero hay cultivos que necesitan paciencia.

Los productos más cultivados en los huertos urbanos en España son los tomates y las lechugas, estas últimas por el ciclo tan corto de crecimiento, de dos meses, y porque se pueden cultivar y consumir durante todo el año.

Las plantas aromáticas como la menta, el romero o la albahaca también están ganando terreno porque, igual que los tomates, las judías o los guisantes se pueden plantar en una simple maceta. Todos estos vegetales necesitan agua todos los días, así que lo aconsejable es disponer de un sistema de riego automático por goteo.

En las comunidades de vecinos suelen coincidir varias generaciones, así que los expertos recomiendan que jóvenes y mayores se complementen y aporten al huerto lo que mejor saben hacer. Unos serán más avezados en tecnología y estarán más dispuestos a consultar y encontrar respuestas en internet, mientras que otros aportarán su experiencia en la cocina y en el campo, un mayor conocimiento de los ciclos de la Naturaleza de los que a veces no somos conscientes en la ciudad . ¡Todo es empezar!

En Solvia encontrarás viviendas urbanas con balcones, terrazas y áticos donde poner en marcha este tipo de iniciativas. Un balcón es suficiente para empezar, pero las terrazas de los áticos y los pisos bajos son una oportunidad a tener en cuenta a la hora de elegir piso:  

 

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