Agosto 2019 #
Asesor

Los primeros 90 segundos: el amor a primera vista al comprar una vivienda

Los primeros 90 segundos: el amor a primera vista al comprar una vivienda

Llevas meses buscando una casa. Un día te abren la puerta, pasas y se activa un “clic”. Algo en tu interior te dice: “Este es el piso donde quiero vivir”. Los primeros 90 segundos tras atravesar el umbral son cruciales en la compraventa de un inmueble. Nos lo cuentan nuestros Asesores Personales de Solvia, con años de experiencia a sus espaldas.   

Los responsables de nuestras Solvia Stores nos revelan qué es lo que nos enamora de un piso cuando lo vemos por primera vez y la respuesta es unánime: nos fijamos en las zonas comunes, normalmente en torno al recibidor, donde vamos a hacer la vida a diario. Son importantes otros detalles como el número de habitaciones, los armarios, la orientación o la altura de la vivienda, pero al final lo que despierta nuestra emoción es descubrir ese lugar “donde hacemos la vida” y que coincide normalmente con el espacio cocina-comedor.

La zona de cocina es el corazón de la casa

El comprador medio pone los pies en la tierra  

“Hay un cliente más chic, que primero se fija en el portal, si es una casa señorial o si tiene portero físico. Pero el cliente medio suele poner los pies en la tierra. Es ese matrimonio que tiene ya dos o tres niños y que busca una casa cómoda donde compartir la vida en familia”, subraya Javier González Munilla, Asesor Personal del Hub en Madrid.

Javier habla desde la experiencia de años acompañando en todo el proceso a los clientes en su búsqueda de un hogar. Porque él prefiere hablar de que encuentra hogares para sus clientes más que propiedades o inmuebles. Sabe que el cliente medio se centra normalmente en aspectos prácticos como que las habitaciones sean grandes y puedan albergar armarios empotrados. “Valoran mucho una cocina amplia y cómoda y, por encima de todo, un espacio común donde compartir la vida”.

“Cuando vienen, por ejemplo, al Barrio de Salamanca en Madrid saben que hay comodidades que hay que sacrificar, las de plazas de garaje y los trasteros, pero valoran otras cosas como la ubicación, las cocinas grandes… En Barcelona, donde el transporte metropolitano se ha universalizado, las plazas de garaje no son tan relevantes como hace años, según María Guillén, coordinadora del Hub de la Ciudad Condal. Se valora más la ubicación, la altura o la luz, porque cuesta encontrar una buena orientación.

El cliente, coinciden todos, tiene las ideas bien claras sobre hasta dónde puede llegar. Sabe que un piso exterior es más caro y deseable, pero que en barrios de Ensanche como los de Madrid o Barcelona los patios de manzana son muy grandes y ofrecen tanta luz o más que los pisos que dan a la calle. Además de que, en ambos casos, se evita el ruido de la calle en dos ciudades donde ha crecido el turismo y las calles se convierten en espacios de ocio.

Cocina y comedor comunicados son la última tendencia inmobiliaria

La cocina, el tótem de la casa moderna

Si hubiera que elegir un espacio relacionado con la felicidad -la vida en familia, recibir a los amigos y experimentar nuevas sensaciones- es la cocina-comedor. Es importante, por tanto, que la cocina esté integrada con el comedor o con el salón o que, al menos, sean espacios visualmente relacionados a través de un cristal o una zona de paso. Los compradores hoy en día sitúan esta zona común por encima de otras comodidades.

“Donde se hace la vida”, como explica gráficamente María Guillén. Los salones ya no son tan grandes ni la vida gira en torno a una pantalla fija, como antes. Los clientes se fijan más en que haya una buena cocina con comedor o con office. Hablamos de “la cocina conectada”, sea con el recibidor, el salón o el comedor.  

“El comedor y la cocina es donde vamos a pasar más tiempo”, coincide Juan Gregorio Cruz, director de la Solvia Store de Ronda de Universitat, en Barcelona. “Es donde vamos a estar todos juntos en un mismo ambiente y ver a la familia. Tenemos que ver la cocina y el salón, si no juntos, al menos visualmente comunicados”, según Juan. Incluso se prescinde del recibidor y se integran cada vez más los espacios, siguiendo la estela de los lofts neoyorquinos que tanto nos enamoran cuando los vemos en las revistas o en las series de televisión.

Nuestros Asesores Personales te muestran tres promociones de Solvia donde comprobar estas tendencias que sitúan las zonas comunes en el corazón de la vivienda.

–  En Barcelona encontrarás este piso en el Eixample con una cocina comunicada con el salón comedor y con un precioso balcón con vistas.

Residencial Les Arts, con vistas a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, ofrece viviendas personalizables donde la zona de estar y de cocina están comunicadas.

– En pleno Barrio de Salamanca, en Madrid, Solvia ofrece Los Jardines de Goya, con viviendas  decoradas con las últimas tendencias.

Los primeros 90 segundos son clave para decidirse por una vivienda

El futuro de nuestra vida en un clic: 90 segundos

Mientras el alquiler es un proceso que se resuelve con cierta rapidez, la compraventa de un piso ha de seguir un ritual y va asociado a un proceso de reflexión, dado que es una de las decisiones más importantes que tomamos en nuestra vida. “No hay nada tan satisfactorio como mediar en la compraventa de un piso y poner de acuerdo a dos personas -el comprador y el vendedor- y que las dos salgan con una sonrisa”, nos dice Javier González.

Hasta que ese momento llega, hay varias etapas que atravesar. Y una de las más importantes es ese instante en que un comprador decide que ha encontrado el piso de su vida.

“Para mí el momento crucial es ese clic que se produce en los primeros 90 segundos de la visita. El recibidor, la cocina y el comedor son lo primero que ven y donde piensan: este es el lugar donde voy a hacer mi vida”, explica Juan Gregorio. De ahí la importancia de que “el piso esté bien vestido. La forma en que presentamos la vivienda es lo que desencadena ese clic emocional”.

Ocho de cada diez personas carecen de visión espacial para poder imaginar cómo quedaría la vivienda con una reforma o con los muebles propios. “Les tienes que ayudar a imaginar cómo será cuando ellos la habiten”, señala el director de Barcelona. Ayuda que la vivienda esté ambientada con tonos blancos y neutros, para que la imaginación trabaje más cómoda y el comprador piense: “Me da la sensación de que este va a ser mi hogar”.

Este amor a primera vista se complementa con la información y el apoyo continuo que los Asesores Personales facilitan a los compradores. Como dice María Guillén, la compra de una vivienda es la decisión más importante que toma una familia. “Es algo en que las personas ponen mucha fe y mucho dinero y dejan todo en tus manos. Por eso es tan bonito cuando al final del proceso te dan las gracias. Ver al cliente sonreír es la mayor satisfacción”, concluye María.

 

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